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Rutina y justicia

10 septiembre, 2019 | Apuntes, Ejercicio creativo, Reflexiones, Vivencias | 4 comentarios

Todos los días la misma rutina, madrugar, vestirme, desayunar, las mismas calles conduciendo el auto hasta el estacionamiento en la dársena, llegar, prender la computadora y la luz del escritorio, maquillarme, tomar el primer mate, comenzar la lectura de los expedientes, corregir, firmar y apilarlos para el visto bueno final, intercalar conversaciones con los compañeros sobre los vaivenes de la política que condicionan nuestro trabajo, concluir que ya no vale luchar por ideales, que los que existieron al inicio de la carrera ahora son confusos, todo se degrada, todo se confunde, todo se reduce al facilismo, sin códigos, no sabemos a qué atenernos, no imaginamos qué es lo que viene, que así no se puede administrar justicia.

BICHA de CLAUDELINA

El salto

16 julio, 2019 | Apuntes, Reflexiones, Vivencias | No hay comentarios

El llamado del su abogado lo sorprendió. Ese no era un tema público. Las empresas no detallan cómo se ganan las licitaciones. El doctor le dijo que no tenía escapatoria. Quedaron en encontrarse en el estudio jurídico a las ocho. Eran las seis. Cerró la puerta del despacho de su oficina y se puso a repasar los eventos que le relató el abogado, Y que otros ya habían hecho; que era necesario que declarara  y dijera lo que sabía; que otros se adelantarían si él no lo hacía…Las manos se le congelaron, empezó a sentir frío, qué me pasa?, Pensó, transpiraba, los pensamientos se acumulaban en su cabeza y los hechos que los componían empezaron a formar un rompecabezas de acontecimientos que lo hicieron temblar. Primero la mano, luego la pierna, después sintió que la espalda se contracturaba.

Sonó el teléfono, era su hijo adolescente que se iba a natación; ese día le tocaba la prueba más difícil de su entrenamiento, tirarse del trampolín más alto; lo vas a lograr, quédate tranquilo.

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La casa de lanas

1 julio, 2019 | Anécdotas, Apuntes, Vivencias | No hay comentarios

La primaria la cursamos en el turno mañana, y mamá es maestra suplente en el mismo colegio. Como su trabajo no es anual, y papá tiene un amigo que lo acaban de nombrar interventor en una fábrica de lana, deciden probar y alquilar un local para instalar una lanería en el barrio. El lugar ya tenía estanterías, antes había sido un negocio de empanadas, y con ingenio mamá colocó unos estantes de vidrio donde acomodó las lanas.

La vidriera prolijita llena de lanas de color celeste y blanco. Es 25 de mayo y hay que poner elementos alusivos a la Revolución de Mayo de 1810. Mamá pasó el plumero por los recovecos de la  vidriera para sacar las telarañas y los bichos de la luz que se instalan entre las madejas y ovillos de lana colgados de perchitas e hilos de tanza.

Nos estamos mudando de barrio, y como mis hermanos siguen yendo a la primaria y mamá decidió dedicarse completamente al negocio, ahora vuelven en la camioneta de Menchaca. Al mediodía cierra el negocio para acompañarnos durante el almuerzo, aunque en realidad lo prepara Lorena, quien vive con nosotros desde hace unos pocos años.

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Dr. Shomboi

10 junio, 2019 | Anécdotas, Apuntes, Vivencias | No hay comentarios

La casa de mi familia era un departamento alquilado, tenía muebles que serían modernos para su época aunque no eran caros ni de estilo. Mi papá era militar y mi mamá maestra. Mis dos hermanos y yo íbamos a la escuela pública con guardapolvo blanco, lo cual nos evitaba gastar en uniformes. A medida que crecíamos a mí me tocaba el delantal nuevo porque era la hija más grande, mientras mis hermanos heredaban los míos, lo cual me hacía una privilegiada porque era la siempre estrenaba ropa, mientras que a mis hermanos le llegaba todo de segunda mano.

Julio González (1876-1942)
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Margarita

27 mayo, 2019 | Apuntes, Reflexiones, Vivencias | No hay comentarios

Cuando tenía 15 años me fui a vivir a Wichita, Kansas, en los Estados Unidos. Estuve allí durante 6 meses con una familia americana que me alojó en su casa mientras duró mi intercambio estudiantil. 

La familia Davis generosamente me consiguió una beca en el colegio Bishop Caroll High School adonde cursaba tercer año. El colegio era enorme, con un gran campo de deportes que en invierno no se usaba por la cantidad de nieve que cae en esa zona.

Al llegar al colegio tuve la suerte que el director fuera de origen mexicano, por lo cual dí por hecho que podría fácilmente comunicarme con él en español, al menos los primeros días hasta que me aclimatara. 

Error. Sólo quiso hablarme en inglés.

El primer día me indicaron cual era mi “locker”, que no pude abrir hasta que aprendí que al candado se le deben dar varias vueltas antes de poner la combinación; me señalaron cuáles eran las clases a las que asistiría, dónde era el comedor, y qué ropa ponerme para ir al campo de deportes.

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