Categoría: Lo que me pasa

Home / Categoría: Lo que me pasa

La excusa de la falta de tiempo

28 abril, 2019 | Apuntes, Lo que me pasa, Vivencias | No hay comentarios

Mucho nos quejamos de la falta de tiempo para hacer lo que nos gusta; para ir al gimnasio; para salir a caminar; para leer.

Encontré un artículo en la web en la que un hombre dedicado a la publicidad en las redes sociales decidió dejar de consultar su teléfono celular por un mes. Solamente tendría la posibilidad de subir contenido a las redes, sin mirar los resultados ni seguir hilos de conversaciones, ni contestar whatsapp ni correos electrónicos que no se relacionaran estrictamente con su trabajo.

La excusa de la falta de tiempo
(más…)

Necesito un consejo de Kondo

10 abril, 2019 | Apuntes, Lo que me pasa, Vivencias | No hay comentarios

María Kondo te aconseja mantener todo en orden. Los cajones del placard, el escritorio, la heladera, la casa. Al ordenar eliminarás de tu vida varias cosas que te permitirán vivir con más lugar, y así encontrar en seguida las cosas.

El método Kondo ha revolucionado el mundo íntimo, haciéndonos la pregunta que ella postula: “¿esta chalina me hace feliz?”, si la respuesta es positiva la guardo, de lo contrario le “agradezco” los servicios prestados y la dono, regalo o transformo, pero si o si sale de casa.

(más…)

Aquellas bellotas

26 marzo, 2019 | Anécdotas, Lo que me pasa, Vivencias | 2 comentarios

Cuando era chica mi padre solía enseñarnos los nombres de los árboles. Nos mostraba sus colores, la forma de las hojas, nos detallaba los alrededores del lugar donde estaban plantados, y nos mostraba sus frutos. Ese era unos de sus hobbies.

Las mujeres de la familia también teníamos hobbies: tejíamos con dos agujas; tejíamos al crochet; mi abuela Claudelina  bordaba a máquina y a mano; cuidaba su jardín y criaba canarios que luego presentaba en competencias.

Todos teníamos algún hobby.

En la reunión familiar de los domingos nadie estaba mano sobre mano, sino que siempre hacíamos algo. En la sobremesa nos sentábamos en el comedor diario que tenía un enorme ventanal que daba al jardín. La luz entraba de lleno por lo que facilitaba todos los trabajos manuales. El tejido, el crochet, el bordado, la costura.

Mi abuelo y mi papá criaban gallinas. En el garage habían instalado una especie de incubadora donde alojaban primero a los pollitos, y en otro rincón del enorme jardín cuidaban un gallinero para cuando los pollitos crecían y pasaban a la categoría gallina.

En el otoño mi abuelo juntaba los coquitos de eucaliptus que luego ponía en una lata con agua sobre la estufa. El calor calentaba el agua y el eucaliptus aromatizaba el ambiente.

Papá juntaba bellotas del roble que crecía en la vereda cuyas ramas entraban al jardín por sobre la ligustrina, y en un invierno las preparó luego de lavarlas, las perforó con algún taladro especial y le hizo una cartera a mi mamá.

El fin de semana pasado, paseando por un campo en Uruguay, visité la huerta del lugar. Al abrir la tranquera para entrar vi el piso regado de bellotas, y esa imagen me trajo los recuerdo de mi infancia.

También me trajo una pregunta: ¿El gusto por los hobbies se hereda o se enseña?

BICHA de CLAUDELINA

Muchos mimos

7 febrero, 2019 | Anécdotas, Apuntes, Libros, Lo que me pasa | No hay comentarios

Viste cuando alguien adivina lo que te gusta y te lo regala?

Esas hebillas con brillito de dudoso gusto que te fascinan, y que una amiga te la regala?

Esas libretitas con la cara de un perrito que sólo a vos te parece diviiina, y te la regala una compañera de trabajo que te dice “-fui a comprar vinchitas para mis hijas y encontré esta libretita con un perrito para vos”.

Bueno, así me sentí cuando llegué de las vacaciones y encontré entre el correo la caja de Bukku Libros con un montón de regalitos. Tooodos para mi.

Bukku LIbros es un servicio de suscripción mensual que te envía a tu casa un libro seleccionado. Pero eso no es todo…

Viene con regalitos!!!! Este mes trajo banderitas de colores para marcar hojas, de esas que tienen pegamento en un extremo; dos resaltadores que adoooorooo. Cómo me gustan las banderitas y los resaltadores. Y también te llega un código para escanear un listado de canciones que eleigió el autor del libro para que escuches cuando lees.

Este mes llegó el libro ¨Las reuniones” de Rosario Bléfari de Editorial Rosa Iceberg.

¿¿Se puede pedir más?? Todo un mimo. Gracias Bukku, hasta el mes que viene que volveré a ser mimada.

BICHA de CLAUDELINA

Vivir la vida de los hijos

25 enero, 2019 | Apuntes, Lo que me pasa, Reflexiones, Vivencias | No hay comentarios


A medida que crecen y se vuelven independientes los hijos empiezan a conducir sus vidas. Ya sea que vivan solos o con sus padres.

Ellos establecerán sus propios rituales; descubrirán cuáles son los horarios que deben respetar sin que sus padres les sirvan de despertador. Ese ritual del padre que a las 7 de la mañana los llama para ir al colegio, o peor, que prende la luz del cuarto para despertarlos, pasa a formar parte de su pasado de niños. Los hijos allí ponen un punto y aparte en sus vidas.

Cuando se independizan primero prefieren la comida chatarra, y luego de verse con granos en la cara entenderán los beneficios de las verduras y las frutas. Y ni hablar cuando les toque compar sus propios alimentos y deban pagarlos.

A medida que crezcan los hijos irán fomentando algunas amistades y soltando otras. Con ellas compartirán los fines de semana, los after office y las vacaciones. Y en ese tablero de posibilidades también elegirán el país en el que vivirán, ya sea que elijan una experiencia temporaria, vivir un gran amor o iniciar allí su carrera laboral.

Los padres iremos siguiendo sus pasos, procurando intervenir en aquellas hendijas que dejen abiertas y nos dejen opinar. Algunos padres aprendemos a escuchar y a guiar, y a medida que ellos eligen, tenemos que adaptarnos a sus vidas nuevas, lejanas o cercanas, solitarias o con compañía. 

Mientras tanto los padres debemos seguir con nuestras vidas sumándoles amigos, relaciones laborales, comprometiéndonos con los afectos que nos rodean. Esos afectos nos demandan tiempo y energía; debemos involucrarnos con ellos y aprender a mantenerlos usando nuestra energía para nutrir el contacto.

También será necesario que descubramos nuevos libros para leer, nuevas series para ver en la televisión, y a qué lugares nos queremos ir de vacaciones. Todo ello sin nuestros crecidos hijos. Si señores, los hijos ya no nos elegirán para compartir sus aventuras o sus noches o sus fiestas. Ello tendrán las propias y nosotros debemos tener las nuestras.

De lo contrario nos encontraremos viviendo la vida de nuestros hijos por no haber hecho el esfuerzo de armarnos una vida propia, la cual, por supuesto, nos requiere esfuerzo y compromiso. 

Elegir vivir la vida de los hijos es evitar comprometernos con la nuestra.

BICHA de CLAUDELINA

A %d blogueros les gusta esto: