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Escribir sabores

3 octubre, 2019 | Apuntes, Libros | No hay comentarios

…para convencer al lector de que está ahí hay que atacarle oportunamente cada sentido con colores, sonidos, sabores y texturas. Si el lector siente el sol en la carne y el viento agitándole las mangas de la camisa, usted tiene media batalla ganada. Sl lector se le puede hacer creer el cuento más improbable si, a través de los sentidos, tiene la certeza de estar en medio de los hechos. Entonces no se rehusará a participar. La lógica de los hechos siempre da paso a la lógica de los sentidos…

“Zen en el arte de escribir”, Ray Bradbury

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La Musa

28 agosto, 2019 | Apuntes, Libros | 2 comentarios

“La Musa … es la más asustadiza de las vírgenes. Se sobresaslta al menor ruido, palidece si uno le hace preguntas, gira y se desvanece si uno le perturba el vestido…

…a lo largo de la vida nos llenamos de sonidos, visiones, olores, sabores y texturas de personas, animales paisajes y acontecimientos grandes y pequeños. Nos llenamos de impresiones y experiencias  y de las reacciones que nos provocan. Al inconsciente entran no sólo los datos empíricos sino también datos reactivos, nuestro acercamiento o rechazo a los hechos del mundo.

De esta materia, de este alimento se nutre La Musa. Ése es el almacén, el archivo, al que hemos de volver en las horas de vigilia para cotejar la realidad con el recuerdo, y en el sueño para cotejar un recuerdo con otro, lo que significa un fantasma con otro, y exorcisarlos si hace falta.

                Lo  que para todos los demás es El Inconsciente, para el escritor se convierte en La Musa. Son dos nombres de lo mismo. Pero independientemente de cómo lo llamemos, allí está el centro del individuo que fingimos encomiar, al que alzamos altares y de la boca para afuera lisonjeamos en nuestra sociedad democrática. Porque sólo en la totalidad de su propia experiencia, que archiva y olvida, es cada hombre realmente distinto de todos los demás. Pues nadie asiste en su vida a los mismos acontecimientos en el mismo orden. Uno ve la muerte antes que otro, o conoce el amor más temprano. Cuando dos hombres ven el mismo accidente, cada uno lo archiva con diferentes referencias, en otro lugar de su alfabeto único…

                …Mi padre y yo no fuimos realmente grandes amigos hasta muy tarde. El lenguaje, el pensamiento cotidiano de él no era muy excepcional, pero bastaba que yo dijera “Papá cuéntame cómo era Tombstone cuando tenías diecisiete años”, o “¿Y los trigales de Minnesota cuando tenías veinte?, para que papa se largara a hablar de cómo había huido de su casa los dieciséis, rumbo al oeste a comienzos de siglo, antes que se fijaran las fronteras, cuando en vez de autopistas sólo había sendas de caballo y vías de tren y en Nevada arreciaba la Fiebre del oro.

                El cambio en la voz de papá, la aparición de la cadencia o las palabras justas, no sucedía en el primer minuto, ni en segundo ni en el tercero. Sólo cuando había hablado cinco o seis minutos, y encendido la pipa, volvía de pronto la antigua pasión, los días pasados, las viejas melodías, el tiempo, la apariencia del sol, el sonido de las voces, los furgones surcando la noche profunda, los barrotes, los raíles estrechándose detrás en polvo dorado a medida que adelante se abría el Oeste: todo, todo, y allí la cadencia, el momento, los muchos momentos de verdad y por lo tanto de poesía.

De pronto La Musa se había presentado a papá….”

“Como alimentar a una musa y conservarla”, del libro “Zen en el arte de escribir” de Ray Bradbury.

Descubriendo a Frida Kahlo

5 marzo, 2019 | Apuntes, Libros | No hay comentarios

Bueh! En realidad todos la conocemos. Sabemos de su historia como mujer latinoamericana. Sentimos que sus palabras hoy adquieren vigencia a pesar que Frida se fue en el año 1954, su pensamiento como mujer se actualiza cada año; sus amores clandestinos hoy renuevan simpatías, y los dolores de su cuerpo reflejados en su obra están siempre vigentes si se tiene la sensibilidad de apreciarlos.

Cuando digo “descubrir” en realidad me refiero a conocerla.

Encontré hace un tiempo un libro que contiene varias ilustraciones de artistas jóvenes que pintaron, dibujaron, ilustraron a Frida Kahlo. Un libro con una inmensa fuente de inspiración para aprender a mirar un rostro e inspirame para trasladarlos al bordado.

El libro me enseñó cómo destacar el rostro de Frida; cómo remarcar sus detalles y los símbolos que identificaron a la artista mexicana que incluyen los monos, corazones, flores en el cabello y sus incofundibles aros.

Los símbolos

El corazón, las flores en el cabello y otros símbolos que identifican a Frida Kahlo me dieron curiosidad como para comprarme el libro de editorial Taschen “Frida Kahlo” de Andrea Kettenmann.

Un placer leer y mirar su obra. Tambien voy descubriendo su camino en el arte. Ya había visto una película sobre su vida, que siempre tiene un poco de novela; y conocido su obra de verla en más de una exposición en el MALBA, en Buenos Aires. Ahora me tomo de tiempo de leer y reller, de mirar y remirar sus cuadros.

En el mismo libros de Taschen hay algunos ex votos, que consisten en pequeños cuadros de agradecimiento a las vírgenes sobre eventos trágicos o intensos de la vida.

Suerte que el libro de ex votos mexicanos ya lo tengo! Sino saldría corriendo a buscar uno.

Hasta la próxima!

BICHA de CLAUDELINA.

Muchos mimos

7 febrero, 2019 | Anécdotas, Apuntes, Libros, Lo que me pasa | No hay comentarios

Viste cuando alguien adivina lo que te gusta y te lo regala?

Esas hebillas con brillito de dudoso gusto que te fascinan, y que una amiga te la regala?

Esas libretitas con la cara de un perrito que sólo a vos te parece diviiina, y te la regala una compañera de trabajo que te dice “-fui a comprar vinchitas para mis hijas y encontré esta libretita con un perrito para vos”.

Bueno, así me sentí cuando llegué de las vacaciones y encontré entre el correo la caja de Bukku Libros con un montón de regalitos. Tooodos para mi.

Bukku LIbros es un servicio de suscripción mensual que te envía a tu casa un libro seleccionado. Pero eso no es todo…

Viene con regalitos!!!! Este mes trajo banderitas de colores para marcar hojas, de esas que tienen pegamento en un extremo; dos resaltadores que adoooorooo. Cómo me gustan las banderitas y los resaltadores. Y también te llega un código para escanear un listado de canciones que eleigió el autor del libro para que escuches cuando lees.

Este mes llegó el libro ¨Las reuniones” de Rosario Bléfari de Editorial Rosa Iceberg.

¿¿Se puede pedir más?? Todo un mimo. Gracias Bukku, hasta el mes que viene que volveré a ser mimada.

BICHA de CLAUDELINA

Un encantandor relato

3 febrero, 2019 | Libros, Vivencias | No hay comentarios

Estoy leyendo el libro de María Gainza “El nervio óptico”, en el cual relata aspectos de su vida personal en paralelo con la descripción de un espectador de obras de arte, las cuales se exponen en museos argentinos.

El Museo de Arte Decorativo, el Museo Nacional de Bellas Artes son los escenarios donde uno se transporta para ver las obras que describe la autora.

Google es un aliado para la lectura del libro, ya que es necesario ver la obra de la que habla Gainza.

Luego será necesario concurrir a los museos para volver a disfrutar de las descripciones de las obras y de los relatos de los autores.

Entremezclado con las miradas sobre las obras de arte de distintos autores aparecen descripciones de la vida de la autora del libro. No se sabe si son reales o noveladas, lo cual no cambia en nada su apreciación sobre los personajes que la componen.

Entre esos relatos, destaco este que me parece maravilloso:

“La primera mitad de tu vida fuiste rica; la segunda, pobre. No alarmantemente pobre, sino más bien seca, de esas que llegan arañando a fin de mes sin haberse dado ningún lujo y tienen que salir corriendo a pedir prestado si surge algún imponderable. Eso explica tu síndrome de Cuna de Oro, la indestructile sensación de que el dinero siempre está….Pertenecés a una clase que durante generaciones ha dado por sentado que todas las noches tnedría un plato de comida caliente sobre la mesa. Hay mucho de bendición en eso, y algo de maldición también: la falta de hambre te vuelve haragana. El mismo fenómeno, pero a la inversa se da en las personas que han pasado privaciones y de grandes tienen dinero. Esa gente dice que llevará hasta el último día la sensación de frío y precariedad metida en los huesos…Vos podés pasar una larga temporada comiendo arroz, pero siempre pensás que va a ser pasajero…”

“El nervio óptico”, María Gainza

BICHA de CLAUDELINA