Categoría: Anécdotas

Home / Categoría: Anécdotas

Me senté en el escritorio y prendí la computadora para escuchar la clase de filosofía. Acomodé la silla y pateé algo por debajo de la mesa. Era el canasto de lanas.

Lo arrastré hacía mi para ver qué había adentro, y para mi sorpresa no encontré lanas y agujas, sino mi propia historia.

Mi abuela se llamaba Claudelina, tejía todo tipo de elementos. Bolsos gigantes para ir a trabajar y llevar todo adentro; carteras mínimas con hilos de brillos para llevar a las fiestas; cartucheras para lápices de colores. Tenía buen público: cuatro hijas mujeres.

(más…)

El colectivo 80

16 diciembre, 2020 | Anécdotas, Apuntes, Ejercicio creativo, Vivencias | No hay comentarios

Yo tenía doce años, me creía adulto, o al menos adolescente avanzado. Mis padres trabajaban y me habían dado permiso para ir a la casa de Federico después de la escuela.

Fede vivía a diez o doce cuadras de casa, o algo así. Yo me tomaba el 80 y llegaba en un ratito, sabía que me tenia que bajar en la parada siguiente apenas viera la parrillita “Don Pepe”. Ahí me levantaba y ya tocaba el timbre, cruzaba la avenida, caminaba una cuadra y ya estaba en su casa.

Había hecho ese viaje tres o cuatro veces, y siempre mis padres me iban a buscar a la tardecita, me volvía en auto con ellos.

(más…)

La normalidad

2 octubre, 2020 | Anécdotas, Apuntes, Reflexiones, Vivencias | No hay comentarios

Qué vendría siendo la normalidad?

La que nos espera después de una cuarentena de seis meses, con un mundo contaminado de Covid 19? La que nos enseñaron nuestros padres? La que les enseñamos a nuestros hijos?

Si la normalidad es tener una familia funcional, qué hacemos con la familia disfuncional. Si la familia funcional es mamá, papá, y los hijitos, cómo catalogamos al resto? Y la igualdad de género no cuenta? Los matrimonios igualitarios no son la nueva normalidad?

Se me ocurren un montón de preguntas y varias respuestas. Creo que la normalidad es una construcción cultural en la que no se consulta a nadie, sino que se impone. Pero, cómo se impone? En la escuela? En los medios de comunicación? Pienso que en ambos lugares. Nos enseñan lo que quieren en un momento de la historia, y luego lo replican en los medios de comunicación sin importar las consecuencias que esas enseñanzas tendrán en la gente que no reúne las características de esa normalidad impuesta.

Pobres de nosotros si no encajamos en los lugares que la normalidad nos indica. Tendremos que luchar contra gigantes prejuicios instalados en el resto de los mortales con los cuales nos cruzaremos en nuestra infancia y adolescencia para que en nuestra adultez podamos elegir y mandar a todos a la mierda por los momentos en que sufrimos el bulling y la discriminación por no haber conformado las expectativas de un público al que nunca le importamos.

En la escuela nos debería enseñar autoestima y con eso viviríamos nuestras vidas sin preguntarle al resto del universo si les gusta o no lo que somos.

Tengo un perro mestizo que se llama Cooper, y hoy vinieron de la veterinaria a buscarlo para bañarlo y cortarle el pelo. Llegaron en una camioneta algo golpeada, con el logo en el capot; al volante iba un hombre con barbijo azul, y como acompañante otro de unos cuarenta años, con barba entrecana, chaleco de cuero, remera negra de la que se asomaba un racimo de tatuajes en ambos brazos.

El hombre bajó de la camioneta, alzó a Cooper y se fue a la parte trasera para subirlo al canil, mientras aproveché para jugar con un caniche y un bulldog francés que asomaban por la ventana del asiento delantero. Cuando volvió y abrió la puerta para subir e irse, noté que tenía enroscada en el cuello una víbora de color marrón con manchas más claras. Le pregunté si la había tenido desde que llegó porque no la había notado, o si la había colocado allí después de acomodar a Cooper. Sonrió y me contestó que no era una sino dos, que estaban calentitas.

Un collar de víboras entrelazadas con una barba entrecana, entran en el concepto de normalidad para el ítem “mascota”?

Hace unos años fue al psiquiatra. Primera entrevista me pregunta con quien vivo. Le digo con mi esposo. Con quien más pregunta. Con mi hija Camila. Alguien más, pregunta. Con mi hijo Guido. Me pregunta si los hijos son del mismo padre. Le contestó que sí, que tengo un matrimonio con papeles, dos hijos del mismo padre, con los papeles en regla. Levanta la vista y me mira de manera neutral. Le pregunto si todo eso es normal.

Me responde que no.

BICHA de CLAUDELINA

El cine

18 marzo, 2020 | Anécdotas, Apuntes, Ejercicio creativo, Reflexiones | No hay comentarios

Hacía mucho que no iba al cine. A veces pierdo esa costumbre al cambiarla por la comodidad del sillón de casa. Pero no es lo mismo. 

En el hall había gente de todos los colores; jóvenes que gritaban para llamar la atención del universo; madres que compraban pochoclos para que quince minutos después, sus hijos los hicieran volar por los aires.

El cine es el lugar indicado para encontrarte con tu pasado. Acreedores, jefes, ex novio o la madre del ex que, al verte, pondrá cara de qué suerte que mi hijo no se casó con ella…está horrible. 

(más…)

¡A la dirección!

21 enero, 2020 | Anécdotas, Apuntes, Ejercicio creativo, Reflexiones, Vivencias | No hay comentarios

-Talpone, a la dirección!, dijo la monja.

Y allá voy  por el pasillo arrastrando los pies para demorar la llegada; levantando la cera de los cerámicos que pusieron las hermanitas tan hacendosamente.

Gordo. Panzón. Bola.

Todo vale para llamar a Ramiro. Los compañeros de quinto grado siempre hacen lo mismo.

Flaco. Palito. Fideo.

Así me dicen a mí, lo cual no es ninguna ventaja. ¿A qué chica le gusta un flaquito sin músculos? Pura altura, poca fuerza, pareciera que con el aliento me van a voltear.

En cambio a Ramiro siempre le sale una sonrisa que te envuelve y enamora.

Ramiro es mi amigo.

Cuando tiene figuritas repetidas me las comparte. A la salida del colegio me espera para volver junto a nuestras casas.

Todos los días mamá me pone un paquete entero de galletitas en una bolsita para que las coma en la merienda. Ella cree que con todas esas galletitas estaré alimentado, seré fuerte y sano, y yo lo que quiero es ser forzudo, tener músculos para poder patear mejores goles y que las chicas me miren. Yo como dos galletitas, y el resto se las comparto a Ramiro.

-Talpone, siéntese que vamos a conversar, dice la monja.

Algunos días los chicos se ponen intensos. Todos los del grupo de Sergio, saltan, corren y hablan cuando él les da cabida. Para que eso suceda Sergio tiene que estar de humor. ¿Qué le pasará a ese tipo que es tan cambiante? No sé qué tiene, pero el grupo lo sigue, y el blanco de sus diversiones es Ramiro.

Gordo. Panzón. Bola.

Así le dicen cuando Sergio les hace un guiño. Y allá van ellos a mortificarlo.

El grupo y Sergio no juegan al fútbol en los recreos. Son tristes, unos pechos fríos. Ni idea tienen de lo que se siente cuando la pelota se desprende de tu pie, hace trayectoria y entra en el arco. No tienen garganta para gritar un gol. Yo para eso me entreno cuando voy a la cancha con papá. Son amargos, sin fútbol y sin goles no tienen alegrías. Por eso se la agarran con Ramiro.

-Gordo, bola, le dicen y se ríen como esos animales que pasan por NatGeo que parecen que están siempre gastando al prójimo de la selva.

-Talpone, me han contado lo que pasó en el aula. ¿Podría contármelo usted también?

-Bueno hermana, la cosa fue así: estábamos en el aula, en medio de la clase de geografía y la profesora le pregunto a Ramido Yañez cuál era el río de la India en el cual se realizan las ceremonias de cremación y Ramiro en vez de decir el Río Ganges, dijo el Rió Tanger. Se equivocó por poquito, hermana.

-Y después que pasó?

-El grupo de Sergio se empezó a reír y Sergio se le acercó y le dijo al oído “gordo.panzón.bola y tarado”. Lo escuché perfecto porque yo me siento atrás de Sergio.

-Y? Siga…

-Y entonces como ya estoy cansado de esas bromas y, primero de todo, Ramiro es mi amigo, lo defendí.

-Si, Talpone, usted lo defendió pero le clavó una birome a Sergio en la espalda.

-Cierto hermana, la próxima vez que lo ataquen defiéndalo usted.

BICHA de CLAUDELINA