Categoría: Anécdotas

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La casa de lanas

1 julio, 2019 | Anécdotas, Apuntes, Vivencias | No hay comentarios

La primaria la cursamos en el turno mañana, y mamá es maestra suplente en el mismo colegio. Como su trabajo no es anual, y papá tiene un amigo que lo acaban de nombrar interventor en una fábrica de lana, deciden probar y alquilar un local para instalar una lanería en el barrio. El lugar ya tenía estanterías, antes había sido un negocio de empanadas, y con ingenio mamá colocó unos estantes de vidrio donde acomodó las lanas.

La vidriera prolijita llena de lanas de color celeste y blanco. Es 25 de mayo y hay que poner elementos alusivos a la Revolución de Mayo de 1810. Mamá pasó el plumero por los recovecos de la  vidriera para sacar las telarañas y los bichos de la luz que se instalan entre las madejas y ovillos de lana colgados de perchitas e hilos de tanza.

Nos estamos mudando de barrio, y como mis hermanos siguen yendo a la primaria y mamá decidió dedicarse completamente al negocio, ahora vuelven en la camioneta de Menchaca. Al mediodía cierra el negocio para acompañarnos durante el almuerzo, aunque en realidad lo prepara Lorena, quien vive con nosotros desde hace unos pocos años.

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Dr. Shomboi

10 junio, 2019 | Anécdotas, Apuntes, Vivencias | No hay comentarios

La casa de mi familia era un departamento alquilado, tenía muebles que serían modernos para su época aunque no eran caros ni de estilo. Mi papá era militar y mi mamá maestra. Mis dos hermanos y yo íbamos a la escuela pública con guardapolvo blanco, lo cual nos evitaba gastar en uniformes. A medida que crecíamos a mí me tocaba el delantal nuevo porque era la hija más grande, mientras mis hermanos heredaban los míos, lo cual me hacía una privilegiada porque era la siempre estrenaba ropa, mientras que a mis hermanos le llegaba todo de segunda mano.

Julio González (1876-1942)
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Aquellas bellotas

26 marzo, 2019 | Anécdotas, Lo que me pasa, Vivencias | 2 comentarios

Cuando era chica mi padre solía enseñarnos los nombres de los árboles. Nos mostraba sus colores, la forma de las hojas, nos detallaba los alrededores del lugar donde estaban plantados, y nos mostraba sus frutos. Ese era unos de sus hobbies.

Las mujeres de la familia también teníamos hobbies: tejíamos con dos agujas; tejíamos al crochet; mi abuela Claudelina  bordaba a máquina y a mano; cuidaba su jardín y criaba canarios que luego presentaba en competencias.

Todos teníamos algún hobby.

En la reunión familiar de los domingos nadie estaba mano sobre mano, sino que siempre hacíamos algo. En la sobremesa nos sentábamos en el comedor diario que tenía un enorme ventanal que daba al jardín. La luz entraba de lleno por lo que facilitaba todos los trabajos manuales. El tejido, el crochet, el bordado, la costura.

Mi abuelo y mi papá criaban gallinas. En el garage habían instalado una especie de incubadora donde alojaban primero a los pollitos, y en otro rincón del enorme jardín cuidaban un gallinero para cuando los pollitos crecían y pasaban a la categoría gallina.

En el otoño mi abuelo juntaba los coquitos de eucaliptus que luego ponía en una lata con agua sobre la estufa. El calor calentaba el agua y el eucaliptus aromatizaba el ambiente.

Papá juntaba bellotas del roble que crecía en la vereda cuyas ramas entraban al jardín por sobre la ligustrina, y en un invierno las preparó luego de lavarlas, las perforó con algún taladro especial y le hizo una cartera a mi mamá.

El fin de semana pasado, paseando por un campo en Uruguay, visité la huerta del lugar. Al abrir la tranquera para entrar vi el piso regado de bellotas, y esa imagen me trajo los recuerdo de mi infancia.

También me trajo una pregunta: ¿El gusto por los hobbies se hereda o se enseña?

BICHA de CLAUDELINA

Muchos mimos

7 febrero, 2019 | Anécdotas, Apuntes, Libros, Lo que me pasa | No hay comentarios

Viste cuando alguien adivina lo que te gusta y te lo regala?

Esas hebillas con brillito de dudoso gusto que te fascinan, y que una amiga te la regala?

Esas libretitas con la cara de un perrito que sólo a vos te parece diviiina, y te la regala una compañera de trabajo que te dice “-fui a comprar vinchitas para mis hijas y encontré esta libretita con un perrito para vos”.

Bueno, así me sentí cuando llegué de las vacaciones y encontré entre el correo la caja de Bukku Libros con un montón de regalitos. Tooodos para mi.

Bukku LIbros es un servicio de suscripción mensual que te envía a tu casa un libro seleccionado. Pero eso no es todo…

Viene con regalitos!!!! Este mes trajo banderitas de colores para marcar hojas, de esas que tienen pegamento en un extremo; dos resaltadores que adoooorooo. Cómo me gustan las banderitas y los resaltadores. Y también te llega un código para escanear un listado de canciones que eleigió el autor del libro para que escuches cuando lees.

Este mes llegó el libro ¨Las reuniones” de Rosario Bléfari de Editorial Rosa Iceberg.

¿¿Se puede pedir más?? Todo un mimo. Gracias Bukku, hasta el mes que viene que volveré a ser mimada.

BICHA de CLAUDELINA

Mi hijo se fue a vivir solo

10 enero, 2019 | Anécdotas, Lo que me pasa, Reflexiones | No hay comentarios

Que temita, eh? Que se te viene el síntoma del nido vacío. Que vas a extrañarlo. Que querrás que se quede un tiempo más.

¿Todo eso me pasará? ¿Esos sentimientos me saltarán a la yugular?

Mi primera hija se fue hace ya cuatro años a vivir con una amiga de la infancia, y hoy ya vive sola en su departamento. El cuarto que ella dejó paso a ser mi taller de arte y manualidades.

El cuarto que deje mi hijo será ocupado por mi marido, y decorado como a él le guste.

Después de varias conversaciones con los dueños del departamento, entrega de papeles, acuerdos de fechas y precios, hoy mi hijo firmó el contrato de alquiler y le entregaron la llave de su nueva casa.

¿Podrá arreglarse solo? ¿Sabrá que no hay que dejar papas en ollas de aluminio porque se puede envenenar? ¿Sabrá donde está la llave central de la luz si saltan los tapones?

Según me dijo ya conoce las calles de su nuevo barrio por las cuales de noche hay menos luz y es preferible evitar; ya sabe donde es la parada donde tomar el colectivo para llegar a su trabajo; y también donde queda el supermercado más barato.

¡Suerte que sabe cocinar! Que le enseñé de chico a preprarase menúes sencillos, y que de grande su padre le enseñó platos gourmet.

Hoy conocí su departamento nuevo, muy lindo; me mostró donde en el futuro colocaría el lavarropas, la distribución de los muebles que quiere. Me presentó a sus vecinos, que en realidad son 4 amigos de la infancia que viven en el mismo edificio. Es una vecindad donde se cuidarán entre ellos, y se ayudarán a empezar esta parte de sus vidas.

Personalmente veo esta situación como el desarrollo natural de la vida. En mi época no nos íbamos a vivir solos, y él con 24 años ya lo eligió sin tener dudas ni ponerse condiciones. Si, lo voy a extrañar como extrañé a mi hija, pero festejo sus saludables decisiones de elegir su lugar propio para poder respirar el aire que ellos quieren.

B I C H A de C L A U D E L I N A

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