Autor: Osobicha

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Las claves

13 mayo, 2019 | Apuntes | No hay comentarios

El hombre se pasea por el garaje de su lujosa casa en un barrio rico. Mira con satisfacción sus automóviles de alta gama, un Bentley, un Mercedes Benz, un Alfa Romeo y un BMW. 

Apaga las luces e ingresa en su casa mientras dice:

-Los gustos hay que dárselos en vida. Uno trabaja como un loco para disfrutar de la plata. Lo único que hay que tener en cuenta es estar atento a no cometer errores y cuidar a la familia.

En el living de casa una mujer embarazada como de ocho meses juega sobre la alfombra con tres niños muy pequeños que deben tener menos de tres años. Están armando un rompecabezas gigante.

“Heaven”, René Rodríguez (2007)
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La excusa de la falta de tiempo

28 abril, 2019 | Apuntes, Lo que me pasa, Vivencias | No hay comentarios

Mucho nos quejamos de la falta de tiempo para hacer lo que nos gusta; para ir al gimnasio; para salir a caminar; para leer.

Encontré un artículo en la web en la que un hombre dedicado a la publicidad en las redes sociales decidió dejar de consultar su teléfono celular por un mes. Solamente tendría la posibilidad de subir contenido a las redes, sin mirar los resultados ni seguir hilos de conversaciones, ni contestar whatsapp ni correos electrónicos que no se relacionaran estrictamente con su trabajo.

La excusa de la falta de tiempo
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Necesito un consejo de Kondo

10 abril, 2019 | Apuntes, Lo que me pasa, Vivencias | No hay comentarios

María Kondo te aconseja mantener todo en orden. Los cajones del placard, el escritorio, la heladera, la casa. Al ordenar eliminarás de tu vida varias cosas que te permitirán vivir con más lugar, y así encontrar en seguida las cosas.

El método Kondo ha revolucionado el mundo íntimo, haciéndonos la pregunta que ella postula: “¿esta chalina me hace feliz?”, si la respuesta es positiva la guardo, de lo contrario le “agradezco” los servicios prestados y la dono, regalo o transformo, pero si o si sale de casa.

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Aquellas bellotas

26 marzo, 2019 | Anécdotas, Lo que me pasa, Vivencias | 2 comentarios

Cuando era chica mi padre solía enseñarnos los nombres de los árboles. Nos mostraba sus colores, la forma de las hojas, nos detallaba los alrededores del lugar donde estaban plantados, y nos mostraba sus frutos. Ese era unos de sus hobbies.

Las mujeres de la familia también teníamos hobbies: tejíamos con dos agujas; tejíamos al crochet; mi abuela Claudelina  bordaba a máquina y a mano; cuidaba su jardín y criaba canarios que luego presentaba en competencias.

Todos teníamos algún hobby.

En la reunión familiar de los domingos nadie estaba mano sobre mano, sino que siempre hacíamos algo. En la sobremesa nos sentábamos en el comedor diario que tenía un enorme ventanal que daba al jardín. La luz entraba de lleno por lo que facilitaba todos los trabajos manuales. El tejido, el crochet, el bordado, la costura.

Mi abuelo y mi papá criaban gallinas. En el garage habían instalado una especie de incubadora donde alojaban primero a los pollitos, y en otro rincón del enorme jardín cuidaban un gallinero para cuando los pollitos crecían y pasaban a la categoría gallina.

En el otoño mi abuelo juntaba los coquitos de eucaliptus que luego ponía en una lata con agua sobre la estufa. El calor calentaba el agua y el eucaliptus aromatizaba el ambiente.

Papá juntaba bellotas del roble que crecía en la vereda cuyas ramas entraban al jardín por sobre la ligustrina, y en un invierno las preparó luego de lavarlas, las perforó con algún taladro especial y le hizo una cartera a mi mamá.

El fin de semana pasado, paseando por un campo en Uruguay, visité la huerta del lugar. Al abrir la tranquera para entrar vi el piso regado de bellotas, y esa imagen me trajo los recuerdo de mi infancia.

También me trajo una pregunta: ¿El gusto por los hobbies se hereda o se enseña?

BICHA de CLAUDELINA

Afuera llueve

16 marzo, 2019 | Vivencias | No hay comentarios

Anunciaron lluvia. Mucha. Todo el fin de semana. Justo cuando nos vamos a pasar el fin de semana al campo. Hay que cruzar el río en ferry para llegar a la costa oriental. Vamos con el auto, así que el ferry es grande y espero que no se mueva mucho.

Lo importante es que podamos divertirnos en el free shop. ¡Ese sí que es un problema del primer mundo! Lo mismo que pedir recompensa por la pérdida de un dron o que el teléfono de última generación no nos entre en la bandolera Chanel.

Muchas amigas, muchas mujeres, mucha lluvia. Parece una combinación perfecta porque es caótica. Es que en toda reunión de mujeres reina el caos que nace en el momento en que hablan todas juntas y, encima, se escuchan.

Anunciaron lluvia. Llevamos el entusiasmo de ponernos al día con nuestras vidas. De hacer terapia de chicas. De comer rico y tomar mejor. De escucharnos.

Anunciaron lluvia. ¡A disfrutar mis queridas! Que los viajes de chicas son los mejores para saber que nuestro cuerpo tiene quien lo nutra de risas y nuestros problemas tienen solución.

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