Y hoy, ¿qué me pongo?

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Un nuevo pensamiento de nuestro invitado Fabio Di Nero, una reflexión sobre la firma Winston Capital que él lidera, apuntes sobre la consabida duda: -Y hoy ¿qué me pongo?, y la diferencia entre las vestimenta masculina y la femenina

Esa era una frase de mi hermana menor cuando se levantaba a la mañana y tenía que ir al colegio. La conversación duraba un rato largo hasta que mi mamá se exasperaba y le mandaba a ponerse lo primero que tenía a mano.

¿Qué tiene que ver esto con Winston Capital? Hoy voy a tocar un tema que poco tiene que ver con las finanzas, pero que a mí me parece muy importante para nuestro negocio. La manera de cómo nos presentamos ante nuestros clientes.

Fendi

 

Durante muchos años la vestimenta obligada de la Banca Privada era el traje oscuro, camisa clara, corbata al tono, zapatos bien lustrados y todo con una presentación personal impecable. ¡No más!

De la manera que nos vestimos es el mensaje que mandamos a la sociedad y la gente que nos rodea. Si fuésemos nada más que inteligencia pura en acción, piensen Zuckerberg, Jobs o Gates, cómo me visto es irrelevante (pensemos en Zuckerberg en chancletas, jean y buzo con capucha). Todo mi actuar viene de mi capacidad intelectual y está dirigida a la acción de lo que hago, Facebook, Apple y Microsoft. Yo no te pregunto lo que quieres o qué opinas, simplemente ejecuto. Piensen esas películas antiguas de ciencia ficción donde el jefe supremo era un cerebro suspendido en líquido conectado a una maquina maléfica que mandaba órdenes.

Del otro lado del espectro tenemos aquellos que son puro símbolo pues lo que representan es un intangible muy complejo. Por ejemplo, tenemos al soldado, que con su inmaculado uniforme, lleno de decoraciones y galardones, representa el honor, valentía y sacrificios por la patria. Todos estos atributos son muy difíciles de juzgar, o visualizar, solo se aprecian por eventos del pasado, batallas heroicas, actos de valor. La vestimenta y conducta del soldado es un mensaje a la sociedad de que actuará de la misma manera con honor, valentía y patriotismo cuando estos valores intangibles de la nación están en riesgo. El soldado también se presenta impecable en su apariencia personal y la de su uniforme. Esto representa su respeto personal a la dignidad y honor de vestir el uniforme militar.

Al final de este análisis está aquel donde el valor de lo intangible es tan complejo que la vestimenta o la apariencia personal no alcanza; necesita un edificio designado especialmente para tal propósito. Me refiero al sacerdote y su templo. La gloria y fasto del edificio nos habla de algo eterno y trascendente. Muy difícil en entender para muchos y por eso el mensaje se hace con tanta pompa y circunstancia. Lo Divino, lo eterno, la vida después de la muerte claramente son conceptos muy difíciles de entender.

Nosotros, en la industria financiera, caemos en algún lugar en el medio de ambos, ni Zuckerberg ni el Obispo. Cuando me visto y salgo a la calle estoy mandando un mensaje a los que me rodean. ¿Qué mensaje quiero mandar? Nosotros pertenecemos al famoso 1%, no te engañes, es así. Y el 99% lo sabe ¿Qué mensaje mandamos cuando aparecemos desalineados o con la camisa abierta al empleado que su ocupación lo obliga a usar uniforme de azafata, agente de seguridad del aeropuerto, obrero, mozo de restaurant? La corbata es una manera de cablegrafiar el estado de ánimo, la seriedad de la situación, el estatus profesional. Sin corbata, no hay mensaje, si queremos ganar una venta o un mandato. ¿Esto ayuda?

También aparece aquí la prolijidad con la que uno se presenta a los demás, ya que habla de un respeto hacia el prójimo y del estado interior de uno mismo. Se imaginan ir a ver al oncólogo, y éste los recibe con una corbata con un payaso multicolor?. ¿O hablar con un agente policial que tiene una barba de tres días, la camisa sin abrochar y la corbata desalineada? ¿Porqué creemos que en nuestra industria es diferente?

Vendemos algo que es un intangible que es la seriedad con la que vamos a custodiar los activos de nuestros clientes. ¿No deberíamos presentarnos en nuestra mejor forma? ¿Para mandar el mensaje que de la misma manera que cuidamos de nuestra apariencia, vamos cuidar de los activos de nuestros clientes?

No somos programadores, soldados o sacerdotes. Hacemos un servicio importante para la sociedad; velamos y cuidamos los ahorros de la gente. Aún vivimos en una sociedad tribal, la forma y la substancia son importantes. Como nos presentamos a los demás es un espejo de los que somos. El contenido es tan importante como la manera en que lo presentamos.

Pero permítaseme un último pensamiento, que me resulta interesante de esta historia, y es que cuando miro a las mujeres, ellas siguen con una tradición de estar muy bien vestidas, a la moda y con impecable presentación. Bien por ellas.

Fabio Di Nero

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Publicado por

Osobicha

Hola soy Bicha, de Espacio Claudelina, el blog de tejido, crochet y patchwork; y de Reflexiones de Claudelina y Pitoco, un blog de escritura para divertirte y reflexionar. Pasá, disfrutá de la lectura, paseá conmigo a través de la escritura, observá las imágenes que se describen, comentá las emociones que te despierta ese panorama, compartilo.

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